Julio Campos Ávila
Santiago. Chile.
1. Sueño
Es muy temblorosa
La sombra que mira
Desde este alto muro.
Ella emerge de la tierra,
De un sueño profundo,
Por eso es tan húmeda.
Y canta en las trizaduras.
Sin saber ninguna palabra.
2. Duda
A veces, sólo a veces,
Pregunto por qué pena
Me legaron luz celeste.
Qué dolor en mi epidermis
Causó esta gris conmoción,
Que camina de norte a sur.
Rozando, leve, tus fronteras,
Perecedero trueno de cristal.
3. Entorno.
El viento remueve hojas
Conmoviendo sus tallos
Y enciende el sol oculto.
La luz brilla en tus ojos
Y dobla sus campanas,
Acompañando a tu risa.
Por eso, tú, permaneces.
Eres ternura del silencio.
4. Profundo.
Salgo, airado, a buscar
En la soledad del día,
Su extenso grito verde.
Sólo hallo tus manos
Forjando vientos leves,
En solitaria penumbra.
Solamente tu aliento.
Tan sólo mi memoria.
5. Verano.
Te condecora siempre
Y te viste, la savia sutil
Con una dulce cruz azul.
Es sólo su intenso brillo,
El que te cruza el alma
Con lenguajes de ternura.
Como si dejaras el fuego.
O te hallaras en el pan.
6. Montaña.
Si la perenne montaña
Te acercara a mis ojos,
Sería dulce este sueño.
Podría verte en el vuelo
Del sol abriendo la nieve
Con sus campanarios.
Volverías a mi red vacía.
Iría presuroso al silencio.
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